El 15 de agosto para los toledanos guarda el sabor del agua de los pozos de la Catedral, con el que se llenan los botijos que se sitúan en e Claustro durante toda la jornada. Esta tradición, que reúne a miles de personas, se mantiene viva desde el siglo XVII, ligada a la Virgen del Sagrario, la venerada patrona de Toledo, y al calor que sufre la capital en estas fechas. Pero las fiestas de agosto van más allá de este rito religioso: del 14 al 20, se celebran las ferias, en las que no faltan los conciertos, las actividades deportivas, culturales y las atracciones para los más pequeños en el recinto ferial de la Peraleda, en espera de una nueva ubicación.

Cuentan que la tradición de beber agua de los pozos de la Catedral se remonta al siglo XVII, cuando se acabó de construir en el templo primado la capilla de la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad. Con tal motivo, se desarrollaron ocho días de fiesta en acción de gracias, a las que acudieron miles de vecinos de la capital y de pueblos cercanos. En agosto, en Toledo, incluso en el interior de la Catedral con sus gruesos muros, el calor era insoportable y muchos se veían obligados a abandonar el templo ante posibles desfallecimientos.

 

La procesión de la Virgen de Sagrario tiene lugar dentro de las naves de la Catedral.

Los responsables de la Catedral para solventar esta desagradable incidencia optaron por poner unas tarimas para distribuir entre la multitud asistente jarras con las aguas cristalinas procedentes de los pozos del magno templo. Entonces, se repartió durante todos los días de celebración, después la tradición del agua se limitó a la víspera de la fiesta de la Virgen y, desde hace décadas, solo se lleva a cabo el 15 de agosto, durante todo el día, en el Claustro de la Catedral.

Ligada a esta tradición, los toledanos mantienen varias leyendas: según una de ellas, el hijo único de un matrimonio que acudió a beber agua de los pozos de la Catedral, sufrió un repentino desvanecimiento, dándole por muerto quienes contemplaron su estado. Sin embargo, otros fueron raudos a coger agua de los pozos, que fue arrojada al niño, que rápidamente se recuperó. Desde entonces, se comenzó a hablar del “agua de la Virgen”, dado que la fecha también coincidió con la celebración de la festividad de la patrona de Toledo.

Otra leyenda, muy extendida entre los toledanos, cuenta cómo la imagen de la Virgen del Sagrario fue rescatada del pozo de la Catedral durante la Reconquista de la ciudad por Alfonso VI, allá por 1085. Los cristianos la habían escondido en ese lugar, entonces un pozo seco, según la tradición, para protegerla durante la invasión musulmana. Una señal prodigiosa dio a conocer el lugar donde estaba guardada la imagen: cada día, a la misma hora en que la Virgen se había aparecido a San Ildefonso, se veía un extraño resplandor sobre un punto concreto de la Catedral. Este hecho, dice la leyenda, llamó la atención del pueblo y del clero, que decidió cavar hasta encontrar la imagen escondida de su venerada patrona en el mismo lugar donde, posteriormente, se construiría la capilla de la Virgen del Sagrario. Hasta ahí la leyenda.

Lo cierto es que desde hace siglos se ha mantenido esa costumbre de acudir cada 15 de agosto a la Catedral para degustar el agua de la Virgen en los emblemáticos botijos, aunque cada vez son más los que, convencidos de sus beneficios, llenan botellas e incluso garrafas con ese líquido, perfectamente tratado, que se encuentra en unos pozos que nunca han padecido problemas de caudal, ni siquiera en épocas de virulentas sequías.

 

Imagen de la Catedral de hace unas décadas, cuando los botijos se rellenaban con jarras de agua.

Pero los honores a la Virgen del Sagrario se inician en Toledo el 7 de agosto, cuando comienza el conocido octavario, esto es el rezo de un rosario, que se inicia a las siete y media de la tarde, seguido de una misa, que comienza a las ocho. Será el día 14, por la mañana, cuando la imagen se instale en su carroza y las camareras se ocupan de vestir a la Virgen con uno de sus mejores mantos. Hacia las siete y media de la tarde, se descorrerá el velo y desfilará desde su capilla hasta el Altar Mayor, junto al que quedará ubicada hasta que concluya el octavario. Esa misma tarde de la víspera se prepara el Claustro para vivir su jornada más multitudinaria. Los empleados de mantenimiento realizan las tareas que podríamos denominar de fontanería, instalando los conductos que permitirán a los fieles degustar al día siguiente el agua de la Virgen.

El día grande de la patrona de Toledo, el 15 de agosto, amanece temprano en la Catedral. No en vano, desde las siete de la mañana, y cada media hora, hay misa en el Altar Mayor, “y normalmente se llenan todos los bancos”, comenta uno de los empleados de la Catedral que más sabe de esta celebración. “Una vez que termina la misa, la gente se va a tomar el traguito de agua. Luego pasan a venerar a la Virgen, besando la Medalla. Y así hasta las seis de la tarde, que es cuando se celebra la última misa. A las once es la pontifical, con el arzobispo y las autoridades.

Tras esta eucaristía, se vive uno de los momentos más apreciados por los toledanos amantes de esta tradición: la procesión de la imagen de la Virgen por las naves de la Catedral. Suele empezar a mediodía y tiene su particular rito. No en vano, se canta en cuatro ocasiones el conocido himno de exaltación a la Virgen ‘Monstrate esse matrem’: la primera, al iniciarse la procesión, la segunda en el Transparente, la tercera en la Capilla de San Pedro y, por último, en la Puerta de Reyes o del Perdón. Ese himno, por cierto, también se canta el día de que se recorre el velo de la patrona de Toledo, el 7 de agosto. Y Manuel Gualda, guía turístico, añade que ese canto de exaltación se interpreta “en procesiones que tienen parada en la Catedral. Por ejemplo, la Virgen de la Esperanza, que es muy venerada en Toledo. Tiene su sede en San Cipriano, pero, aparte, hay una imagen muy pequeñita de la Virgen de la Esperanza en la iglesia de San Lucas, mozárabe. Hacían una procesión a lo largo y ancho de la Catedral y se le cantaba el himno como recibimiento”.

Volviendo al 15 de agosto, desde que la Catedral abre sus puertas hasta que las cierra, el Claustro permanece abierto para recibir a los fieles que acuden a beber la afamada agua. También por la tarde. Son alrededor de 40 los botijos que se colocan para saciar la sed, siempre repleta de devoción, de los visitantes. Desde hace algún tiempo, la extracción del agua ha cambiado. Actualmente se emplea un motor que lo lleva a unos depósitos y luego se distribuye mediante unos grifos, con los que se llenan los botijos. Normalmente esto lo hacen empleados de la Catedral, aunque hay gente que lo hace por sí misma. Antiguamente se extraía el agua del pozo con cubos y desde ahí se pasaba a los botijos a través de jarras. Pero eso pasó a la historia.

MILES DE PERSONAS

 

Los toledanos acuden a cumplir con la tradición más popular de cada 15 de agosto: beber el agua de la Virgen.

Miles de personas pasan cada 15 de agosto por la Catedral. Y no solo beben allí el agua, sino que se llevan botellas incluso garrafas con la fe de que ese líquido les reportará beneficios, sobre todo en el ámbito de la salud. Eso le ocurre a Paloma, una vecina de Toledo, que cada año acude con sus recipientes para llevarse el agua de la Virgen que solo está disponible un día al año. “Yo creo que mejora mucho mis dolencias de huesos”, dice convencida. “Lo que está claro es que mal no me hace, así que me llevo lo que puedo. Y lo bebo con mucha devoción y seguro que eso influye”, añade.
Organizar a esa multitud de personas que visitan el 15 de agosto el templo primado también requiere de una concienzuda disposición, aunque no suele haber sorpresas ya que la tradición se repite cada año. Cierto es que a veces los que acuden no siguen las indicaciones que se marcan desde la Catedral en relación a las puertas de entradas y salidas al templo en ese día tan señalado. No obstante, ha habido algún que otro cambio en este rito del agua. Algunos años, en fechas recientes, se han colocado los botijos fuera, al lado de la Puerta del Reloj, para evitar humedades en el Claustro producidas por la posibilidad de que se vertiera el agua. Pero la tradición ha vuelto a su lugar de origen. Lo que sí se continúa haciendo es incomunicar el Claustro con el interior de la Catedral, una vez que comienza cada una de las misas, para evitar que el paso continuo de personas moleste a los fieles que escuchan la eucaristía. También permanece incomunicado el interior del templo con el Claustro a partir de las cuatro de la tarde, hora en la que la Catedral se abre a las visitas turísticas.

El 16 de agosto, todos los empleados colaboran para que la Catedral vuelva a la normalidad. Ese mismo día, temprano, la imagen de la Virgen del Sagrario regresa a su capilla. Será en días posteriores cuando sus camareras le cambien de manto. El rito se repetirá el año próximo. Con la misma exactitud.

Lo cierto es que los toledanos creyentes encuentran cada 15 de agosto un motivo para estar cerca de la Virgen del Sagrario, muy venerada no solo entre los vecinos de la capital sino entre los de la provincia, principalmente los residentes en la zona de La Sagra, que son asiduos a la tradición de beber agua de los botijos en la Catedral. Se da la circunstancia de que hay toledanos de vacaciones que regresan a la capital cada 15 de agosto, aunque solo sea por unas horas, para ir a misa a la Catedral, beber de los botijos y mostrar su fervor a la Virgen, que, en su día grande, luce sus mejores galas.

LA FERIA DE AGOSTO
En lo que respecta a lo que los toledanos conocen como la Feria, hace tiempo que a muchos no les convence. Los más tradicionales echan de menos los toros y reconocen que desde el Ayuntamiento se han potenciado las celebraciones del Corpus, en claro detrimento de las del 15 de agosto. “Hace años que han ido a peor, en la Peraleda nunca han llegado a cuajar. Espero que cambien pronto de ubicación, porque no todos los toledanos nos vamos de vacaciones en agosto. Las ferias de Toledo son mucho peores que las de pueblos pequeños de alrededor”, dice Carlos Sánchez, vecino de la capital. Él, como otros muchos, añora aquellos años en los que la Vega acogía las atracciones, los puestos de juguetes y los chiringuitos de pollos asados y sardinas que tanto gustaban a los vecinos de la capital.

 

Imagen de archivo de una de las atracciones instaladas en la Peraleda.

El traslado del recinto ferial a la Peraleda, que se decidió en la legislatura de 1987 a 1991, siendo alcalde José Manuel Molina, no ha llegado a contar nunca con el apoyo de los vecinos, que se han quejado de que está muy lejos del centro o de que no está bien acondicionado, mientras que los propios feriantes tampoco han conseguido que la Peraleda adquiera el esplendor que en su día vivió la fiesta de agosto en la Vega. Ya en el último año de Emiliano García-Page como alcalde, en 2014, se habló de trasladar el recinto a la Huerta del Rey. Después el equipo de la actual alcaldesa, Milagros Tolón, anunció su apuesta por convertir una amplia zona cercana a la Vega, con protagonismo de Safont y su entorno, en el nuevo recinto ferial de Toledo. De hecho, en el reciente Debate sobre el Estado del Municipio, la regidora ya ha anunciado la próxima puesta en marcha de la primera fase del proyecto del recinto ferial en Safont.

Mientras, lo cierto es que la Peraleda continúa siendo el centro de las atracciones para los más pequeños y acoge algunos conciertos que se celebran durante la Feria en honor a la Virgen del Sagrario, con festejos que se extienden entre el 14 y el 20 de agosto. La alcaldesa Tolón, desde su llegada al Ayuntamiento, también ha querido potenciar el Casco Histórico en estas fiestas. De hecho, ha convertido ya en tradición el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento con el que da por inauguradas las ferias de la capital, precisamente en la tarde del día 14. Después, sigue el desfile de gigantones y cabezudos que desemboca en la añorada Vega. Otra de las novedades que ha introducido el actual equipo de gobierno es el reparto de limonada en el Patio de Armas de la Puerta de Bisagra, que ha contado con mucha aceptación entre los vecinos.

LA CELEBRACIÓN

Durante los días de celebración, tienen lugar actividades lúdicas, deportivas o conciertos para todos los públicos. Este año será Luz Casal una de la protagonistas de estos eventos. La actuación de la cantante gallega tendrá lugar en la noche del 14 de agosto en la plaza de toros.

Desde que es alcaldesa, Milagros Tolón ha optado por inaugurar las Ferias de agosto en el Casco Histórico, antes del tradicional desfile de gigantes y cabezudos. Esta foto corresponde al año pasado.

Las entradas ya están a la venta en diversas plataformas online, a un precio de 21 euros en grada y 23, en las sillas del ruedo. También se pueden adquirir localidades puntos de venta físicos, como la conserjería de la propia plaza de toros y la cervecería Pinocchio, ubicada en el barrio del Polígono. Habrá 500 localidades de grada disponibles, cuyo precio será de 18 euros cada una, y otras 500 sillas en el ruedo, con un precio de 20 euros cada una.

Por último, también se podrá adquirir una entrada en las taquillas de la propia plaza de toros el mismo día del concierto.

Además de la actuación de la cantante Luz Casal, están previstos otros conciertos para las próximas ferias. Así, el mítico grupo ‘OBK’ será el protagonista del concierto “SER 90 Toledo”, que tendrá lugar en el recinto de La Peraleda, el viernes, 17, a partir de las 22 horas.

El sábado, 18, a las 22,30 horas, será el turno del grupo ‘Elefantes’, en el concierto de “M 80 Radio”, en el que también participarán ‘Triángulo Inverso’ y Dj,s de los años 80. Este concierto también tendrá como escenario la Peraleda, donde se celebrarán los tradicionales fuegos artificiales, el 20 de agosto, que pondrán punto final a unos festejos que tal vez el año que viene cuenten con nueva ubicación.

Cartel ganador de Belén Arteaga

“Acuarelas festivas” para anunciar la Feria de agosto

La propuesta creativa presentada por la toledana Belén Arteaga García, ‘Acuarelas Festivas’, ha sido elegida por el jurado como cartel anunciador del programa de la Feria y Fiestas de Agosto 2018 de Toledo que se celebrarán del 14 al 20 de agosto. El diseño representa el skyline de la ciudad en acuarela con el Alcázar y la Catedral como protagonistas. La ganadora, de 19 años, natural de Toledo y estudiante de Diseño y Publicidad, ha recibido la noticia con mucha ilusión y ha confesado que es la primera vez que se presenta a un concurso de estas características. El Ayuntamiento reconocerá su trabajo con 500 euros, cuantía destinada al primer y único premio de este concurso de carteles. Al certamen se han presentado este año diez propuestas que han sido valoradas por el jurado compuesto por representantes vecinales, políticos de la Corporación local, profesionales de la información y de las artes plásticas. En la imagen, junto al cartel ganador, la concejala de Turismo, Rosana Rodríguez, la alcaldesa, Milagros Tolón, la edil de Cultura, Nuria Cogolludo y el concejal de Servicios Sociales, Javier Mateo. Las ferias de Toledo, desde que accediese a la Alcaldía Milagros Tolón, se inauguran en la plaza del Ayuntamiento con un chupinazo. Esta idea partió de la propia regidora, en su afán por dar protagonismo en estas fiestas al Casco Histórico de la capital. A continuación de ese cohete que inaugura las celebraciones, se lleva a cabo un pasacalles compuesto por los tradicionales gigantes y cabezudos, al que se suma algún que otros grupo para animar el evento, que discurre por varias calles toledanas hasta desembocar en el emblemático paseo de la Vega, donde durante años se celebró la feria de agosto más añorada por muchos toledanos. Otra de las tradiciones que se ha impuesto desde la llegada al poder de la última Corporación, allá por 2015, es ofrecer una limonada en la Puerta de Bisagra a los toledanos asistentes al acto de inauguración.

Texto: Ana Nodal de Arce
Fotos: Catedral, Luis Izquierdo.